Tercer día

Ooooooh cielos!! que pronto suena el telefono dandonos los "buenos dias"!!
Bueno despues de varios reproches... ducha, desayuno y bus hacia el templo de Edfú, lo primero que me llama la atención es que el pueblo ha engullido el monumento, entre casas de "ladrillo visto" y aceras semiasfaltadas llegamos a el, es muy temprano aun y lo envuelve una ligera neblina.


Es enorme, el patio es muy amplio y las columnas de la sala hipostila son altisimas, separando a ambos y dando la bienvenida hay una estatua del Dios Halcon, Horus. (en su dia fueron dos)
Lo que mas me gusto de este templo fueron la multitud de galerias y pasillos por los que puedes pasear a tu aire (en esto, como en el resto de sus funciones, doy un sobresaliente a Ayman, ya que siempre nos daba minimo 40 minutos para perdernos en cada monumento y asi despues de sus sabias palabras de arqueologo, pudieramos nosotros ver con otros ojos, lo nuestros cada palmo de templo) contemplando todos los bajorelieves, que aunque no comprendas los jeroglificos son faciles de interpretar, en algunos aparecen sacerdotes, en otros el faraon de turno, otros estan ambientados en la mitologia religiosa... no hay ni un solo espacio sin esculpir.


 

El resto del dia se emplea en la navegacion rumbo a Esna, previo paso por la esclusa. Asi que despues del almuerzo y una cabezadita... lo que pide el cuerpo es subir a disfrutar del ultimo dia de crucero con una Sakkara fresquita en la mano, como no podia ser de otra manera.

Y es que pierdes la nocion del tiempo viendo a cada orilla a la gente trabajar como hace cientos de años, arando con bueyes, pescando sobre una barquita con redes tejidas a mano mientras golpean el agua con largas varas, hombres cultivando la delgada franja de tierra fertil, niños que corren con una sonrisa limpia y sincera con la sola esperanza de que les devuelvas el saludo.

Esa tarde-noche, mientras estaba absorta en mis pensamientos, mi chico me regalo un precioso solitario de esa piedra que dicen que es para siempre, jamas olvidare sus palabras y la verdad de su mirada. Definitivamente este viaje a Egipto sera como aquel diamante, eterno.

Nos esperaba la archifamosa fiesta de la chilaba despues de la cena como despedida a nuestra estancia en el barco, teniamos que irnos a vestir con las ropas que habiamos comprado el dia anterior en las tiendecitas de Kom-Ombo, como es de esperar nos reimos mucho e hicimos caso omiso a aquello de que era una "turistada"... acaso por nuestra vergüenza deberiamos de habernos privado del simple placer de bailar, reir y compartir con compañeros de viaje una velada divertida?

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